TRABAJO SOCIAL Y ETICA PROFESIONAL: “La Acción Profesional como parte de una Ética de la Responsabilidad Disciplinar en Trabajo Social”.

Alex Jose A. Retamal Muñoz[1]

 

Palabras Claves: Ética, acción, lenguaje, Trabajo Social, fundamentación, contexto, saber, situación.

PRESENTACION

Sin duda, para quienes pretenden tener  una idea mas precisa  de la importancia de esta reflexión, la introducción que aquí vamos a hacer, presentara más problemas que soluciones.   El Trabajo Social y más específicamente los Trabajadores Sociales, en los últimos años, han mostrado un interés sugerente por las condiciones emergentes de la ética en la acción profesional.  A partir de esto, se pueden plantear muchas preguntas y naturalmente  muchas discusiones, tanto, en lo relativo a una fundamentación (racional) de la ética aplicada, como, sobretodo, en lo que se refiere  a las posibles aplicaciones de estas reflexiones.

 

Abstrac.-

Certainly, for those who want to have a better idea of ​​the importance of this reflection, the introduction that we do, present more problems than solutions. Social Work and Social Workers, specifically, in recent years have shown an interest for emergent conditions suggestive of ethics and professional action. From this, you can naturally raise many questions and much discussion regarding substantiation (rational) of applied ethics, as in the possible applications of these reflections.

 

INTRODUCCIÓN

¿Ofrece la ética del discurso, una propuesta de acción profesional en Trabajo Social como ética aplicada?   La ética, observada en el contexto de intervención profesional del Trabajo Social desde un enfoque netamente pragmático/lingüístico,  debe permitir conciliar un sinnúmero de elementos en su ejecución práctica.  Estos elementos, sin duda, deben permitir integrar partes abstractas proveídas en la fundamentación misma de la ética, como también, concretas e histórico-contextuales (Cortina, 1986: Pp. 120).

 

Al decir de Apel (Apel, 1992: Pp. 35) la ética presenta partes vinculantes sobre todo en lo que refiere al enlace de sus fundamentos presentes en el discurso.  Para el Trabajo Social (Yáñez, 2007: Pp. 104) debiera existir una distinción primordial en la construcción de las acciones profesionales sometidas a contextos de intervención profesional en lo social.  Sin duda, esta construcción de acciones profesionales conformarían; la fundamentación última de la ética, (Apel, 1992: Pp. 62) distinción referida al hecho de fundamentar  normas situacionales, negociables consensuadamente en los discursos prácticos, exigidos por principios racionales situados en las interacciones humanas.

 

Para el Trabajo Social, las normas situacionales, que deberían ser preponderantes para la intervención profesional en lo social, quedan marginadas, ya sea, por el impronte institucional que determina, muchas veces, una colonización de las mismas, así como la sobreintervención estratégica que las convierte en una posibilidad de fundamentación engañosa de la ética, en el contexto de la acción profesional.

 

DISTINCIONES FUNDAMENTALES

 

1.   Ética  Aplicada y Acción Profesional.

 

Para solicitud de esta reflexión, definimos ética, en un sentido estrictamente analítico,   como el terreno en el cual tomamos posición sobre el sentido de la vida y donde generamos, al decir de Wittgenstein (Wittgenstein, 1990: Pp. 30), aquello que hace que la vida merezca vivirse, o la correcta manera de vivir.  La ética aparece, por lo tanto, relacionada con el mundo de la significación, apelando a la vida practica (Cortina, 1986: Pp. 36), como asimismo con la distinción que hagamos sobre; “correcta manera de vivir”, o “vivir con sentido” (Wittgenstein, 1990: Pp. 45).   A partir de ahí, el mundo de la significación practica de la vida humana, es un tema ético,  que se identifica con la esfera de la practicidad. Pensar en la practicidad o en la manifestación de la acción, cotidianamente, permite que  los seres humanos prescindan del imperativo de conferir sentido a sus vidas y, por tanto, de conferirles valor.  La existencia humana representa un desafío significativo, permanente, por definir aquello a lo que se le confiere o no se le confiere valor y, en consecuencia, aquello que sea o no capaz de conferirle sentido a la vida misma.

 

Pues bien, es en el terreno de la acción en el que los seres humanos libran la batalla del sentido por la vida. Es a nivel de las acciones donde se define el sentido o sin sentido de la existencia (Wittgenstein, 1989 : Pp. 47).  Conforme a lo anterior, la ética, vista en el sentido pragmático de la acción, proporciona a los seres humanos no sólo ciertos parámetros básicos a través de los cuales transcurrirá la existencia (determinando lo que es justo, bello, verdadero, bueno, etc., como todos sus contrarios), sino que brindara también la dirección desde la cual los individuos se transforman a sí mismos y sus contextos.  Las acciones representan la existencia humana. Ellas comprometen la vida misma (Wittgenstein, 1990: Pp. 56).  La ética ejerce una fuerte influencia sobre la voluntad para la acción, sin duda, esta influencia implica sostener representaciones y manifestaciones, concretas dentro del margen dinámico de la expresión humana.

 

Tomando como referencia la idea anterior, me permito realizar una primera distinción, dentro de la fundamentación misma de la ética.  Ésta, se obtiene, al decir de Apel, de la transformación paradójica de la ética kantiana  (Audi, 2004 : Pp. 365) puesto que el principio  fundamentable,  en ultima instancia  de la ética es; la acción (Apel, 1992: Pp. 117), esto, tiene mucho que ver, ya que, pensar la ética es; una actividad, principalmente,  práctica cuyo umbral se halla en el “discurso” (Austin, 1992 : Pp. 166)  Asimismo, el discurso, desde una observación searliana asentada en los actos de habla (Searle, 1980 : Pp. 26 – 27), exige una formación de consensos de sus representantes acerca de las normas concretas  aceptables, determinándose a sí mismo como un principio puro del procedimiento práctico y ético del lenguaje (Cortina, 1986: Pp. 37), a partir del cual,  se pueden inducir  normas  u obligaciones  referida a situaciones y contextos para la acción.

 

Con ello, la fundamentación concreta  de las normas situacionales que se construyen en el discurso,   se sujetan a la consideración  del saber de los profesionales  acerca  de las consecuencias  y efectos  secundarios  que comúnmente están ligados  al seguimiento  de dichas normas a fundamentar.     Según lo expuesto anteriormente, si establecemos que la ética es configurable y aplicable a la situación, a través del discurso profesional, ésta, se presenta, ya, como un tipo de criterio esencial que determina la consolidación del correcto uso del saber en contexto, desde ahí, dicho criterio esencial debe ser parte primordial para concensuar sustentos situacionales que presenten al Trabajo Social condiciones constituyentes de la vida social,  como categoría fundante para la observación de la acción profesional en su aplicación práctica, a decir:

Fig., N°1

figura 1

(Fuente: Elaboración propia)

 

Conforme al grafico presentado,  la ética manifestada en el discurso,  delega una fundamentación concreta de las normas en los representantes mismos,  a fin de garantizar  un máximo de adecuación situacional, al mismo tiempo, que relativiza el principio  de universalización  referente al discurso profesional. Según esto, el propio Apel (Apel, 1992: Pp. 121), acepta que uno de los límites de la ética discursiva, en tanto que cognitivista, es la libre decisión de la voluntad, es decir, la decisión última a favor de un principio de lo correcto según el contexto y el saber que se aplique a ello (Ferrete, 2005 : Pp. 209).

 

Según lo anterior, lo expuesto,  no significa renunciar al hecho de que es, en el discurso aplicado, la tarea de plantear contenidos morales, cognitivistas, formalistas, universalistas o deontológicos (Apel, 1992: Pp. 126), sino que, la tarea fundamental del discurso aplicado es abrir posibilidades determinadas por el principio formal de la ética, según el cual todas las cuestiones discutibles entre interlocutores, las discrepancias, los conflictos, etc. deberían decidirse mediante argumentos consensuables, los cuales permitirían que la negociación de normas situacionales, no implique la eliminación total de contenidos, ya que, de la falibilidad de todas las hipótesis empíricas (Apel, 1992: Pp. 132), en el más amplio sentido, pretenden abrir un espacio  más amplio posible a la corregibilidad de la experiencia humana (Ferrete, 2005 : Pp. 216).

 

Pero además, porque la ética profesional aplicada a contexto,  no desfavorece las cuestiones del sentido por la vida o el bienestar de una colectividad.   Para Apel (Apel, 1992: Pp. 139), esto se traduce en que la ética discursiva como una ética de la responsabilidad primordial de todos los argumentativos como posibles copartícipes de discurso debe complementar su parte ideal, que se caracteriza por el compromiso procedimental, con una parte B, caracterizada por el compromiso de utilizar la racionalidad estratégica al servicio de la moralidad, y eso significa, conforme al principio regulador a largo plazo, de cambiar las condiciones de la interacción humana hacia la habilitación de soluciones discursivas a todos los problemas situacionalmente relevantes.

Fig., N°2

 

figura 2

Es así como la acción profesional dentro de la intervención social, en Trabajo Social, se mueve o debiera moverse, bajo márgenes éticos haciéndolos funcionales a cada una de las presentaciones profesionales, de ahí, que es pertinente, que regresemos a una ética intrínseca/extrínsecamente que se reconstruya, que certifique nuestra capacidad de comprender un lugar para la acción que, reflexivamente, de cuenta de posibilidades de ampliar; lo justamente fundado a la esfera del Otro, con lo prácticamente operable en el mundo (Wittgenstein, 1999 : Pp. 113 – 115).  Es decir, un evento contextual que reúna y aplique, responsablemente, la integración de saberes (Yáñez, 2007: Pp. 155)  hacia una concurrencia ética para la acción profesional aplicable a cada caso.  La apertura de la ética siempre será cuestionada por su oferta a la acción profesional, en el contexto donde se desarrolle.

 

 

Bibliografía.

 

  • APEL K., Fundamentación de la Ética y Filosofía  de la Liberación, Editorial Siglo Veintiuno, España 1992.
  • AUDI, R., Diccionario de Filosofía, Editorial Akal, Madrid 2004, Pp. 365.
  • AUSTIN, J. L., Como Hacer Cosas con Palabras, Editorial Paidos, Madrid, 1992.
  • FERRETE SARRIA, C., La Ética Ecológica como Ética Aplicada un Enfoque desde la Ética Discursiva, Tesis de postgrado para optar al grado de Doctor en Filosofía, Facultad de Ciencias Humanas y Sociales, Departamento de Filosofía, Sociología, Comunicación Audiovisual y Publicidad, Universidad Jaume I de Castellón, Castellón 2005.
  • SEARLE, J. Actos de Habla: Un Ensayo de Filosofía del Lenguaje, Editorial Cátedra, Madrid 1980
  • Zettel, ED. Tecnos, Madrid. 1989.
  • Investigaciones Filosóficas, ED. Altaza, Madrid. 1999.
  • YAÑEZ, V., Invisibilidad/Visibilidad el Trabajo Social: Los Fundamentos de una Cosmología Disciplinaria, ED. Espacio, Buenos Aires, Argentina 2007.
  • CORTINA, A., Ética Mínima, Editorial Tecnos, Madrid 1986, Pp. 120.
  • WITTGENSTEIN. L, Conferencia Sobre Ética, Ediciones Paidós, Barcelona 1990.


[1]Trabajador Social, Licenciado en Trabajo Social, Magister © en Trabajo Social con mención en Intervención Social en la Universidad Autónoma de Chile. Actualmente oficia como docente de la Carrera de Trabajo Social en la misma casa de Estudios Superiores. alexjretamalm@gmail.com

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